Palestina, un laboratorio de los muros militarizados israelíes

Riya Alsanah y Hala Marshood

(traducido por Bea Morales)

Palestina, un laboratorio de los muros militarizados israelíes

Trabajadores esperando para poder pasar el puesto de control militar del muro para llegar a su trabajo, Belén, 2011. (Crédito: Delayed Gratification)

Desde hace mucho tiempo se han erigido muros para demarcar el territorio y ejercer soberanía sobre él. Del mismo modo, también se han utilizado los muros como mecanismos de confinamiento, control, vigilancia y explotación de las comunidades controladas.

El sionismo, base ideológica del proyecto de asentamiento colonial israelí, se esfuerza por establecer en la Palestina histórica un Estado étnico exclusivamente para personas judías. Con el establecimiento del Estado de Israel en 1948 este proyecto solo se pudo materializar gracias a la limpieza étnica de las personas palestinas que habitaban esas tierras.1 Para vaciar aún más la tierra de sus habitantes palestinos, ejercer control sobre quienes permanecieron a ambos lados de la Línea Verde2 y limitar la resistencia palestina Israel ha utilizado un polifacético sistema de violencia, encarcelamiento, segregación, vigilancia y políticas de apartheid.

Los muros militarizados forman parte de esta red de control y represión que encaja perfectamente con el sionismo ideológico. Lo expresó claramente Yitzhak Rabin, exprimer ministro de Israel al que se calificó de hombre de paz debido al papel que desempeñó en la firma en 1993 de los Acuerdos de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina3. En una discusión acerca de si el gobierno israelí debería construir un muro al rededor de Gaza, Rabin afirmó: “[Los israelíes] tenemos que optar por la separación como una filosofía”.4

El capital corporativo ha sido cómplice del desarrollo de los mecanismos de represión y desposesión israelíes mientras generaban enorme beneficios. La asociación con el gobierno israelí ofrece a las corporaciones una plataforma para probar y perfeccionar sus armas, además de una enorme ventaja comercial puesto que estas asociaciones permiten a las empresas comercializar sus productos con la etiqueta de “probados en combate”5. Los muros, en su forma física y con la tecnología que va pareja, no son una excepción.

Muros coloniales

Israel ha estado construyendo muros en nombre de la seguridad desde su creación. Se ha rodeado de muros y vallas de seguridad dotados de tecnología punta. Estos muros incluso sirven para encerrar territorios sirios y libaneses reconocidos internacionalmente6.

Israel utiliza los muros de apartheid como parte de una gama más amplia de métodos de control y desposesión. Con la creación del Estado de Israel se impuso un gobierno militar que duró 17 años a las personas palestinas que había decidido permanecer en el Naqab (Negev), Galilea y la zona del Triángulo. Este gobierno militar sometió a las personas palestina a un régimen represivo de permisos, toques de queda y vigilancia sistemática. Separó unas comunidades palestinas de otras al tiempo que las debilitaba deliberadamente tanto en el aspecto político como en el social. Israel consolidó y organizó su control sobre la tierra y las propiedades palestinas por medio del gobierno militar7. De forma organizada y calculada Israel demolió propiedades, calificó zonas enteras de reserva natural o zona militar, y rodeó otras zonas con vallas para impedir que las personas que originariamente habitaban ahí volvieran a sus tierras y facilitar el asentamiento de personas judías en ellas.8

Aunque este gobierno militar acabó en 1966 la estrategia de control, fragmentación y robo de tierra no ha terminado, y los métodos para llevarlo a cabo se han perfeccionado continuamente. Los aplican a las personas palestinas a ambos lados de la Línea Verde el ejército israelí y los servicios secretos en la Cisjordania y Gaza ocupadas, y la policía israelí y el aparato de seguridad interna dentro de la Línea Verde, incluida la Jerusalén Oriental ocupada.

La resistencia a décadas de ocupación y colonialismo de asentamiento por parte de Israel obliga a este a desarrollar continuamente nuevos métodos para mantener su proyecto. La construcción de muros físicos y dotados de tecnología punta en torno a Gaza y Cisjordania (los dos territorios palestinos que están bajo su control militar directo) forma parte de este despliegue de violencia.

Consolidar la ocupación

En 1994 Israel construyó su primer muro alrededor de Gaza. En 2005 se completó con una otra sección a lo largo de la frontera de Gaza con Egipto.9 Como represalia y castigo colectivo a las aproximadamente dos millones de personas palestinas que viven en Gaza Israel impuso a partir de 2006 un mortífero asedio por tierra, mar y aire que limitó las relaciones económicas y humanas de las y los gazíes con Cisjordania, Jerusalén Oriental y resto del mundo.10 El asedio tiene unas consecuencias humanitarias y sociales graves: más del 50 % de la fuerza laboral de Gaza está desempleada, aproximadamente el 40 % vive en la pobreza y prácticamente todo el acuífero de Gaza no es potable.11

En 2017 Israel empezó a construir un nuevo muro como parte de su plan de intensificar el asedio a Gaza. Este muro, todavía en construcción, tendrá 60 kilómetros de longitud y estará formado por una valla de 6 metros sobre el nivel del suelo y un muro subterráneo de hormigón de 10 metros.12

El muro construido en 1994 alrededor de Gaza fue un prototipo de otros muros construidos por Israel, como el que rodea la Cisjordania ocupada. En 2002 el gobierno israelí aprobó la construcción de un muro de 721 kilómetros de longitud alrededor de la Cisjordania ocupada. Este muro va serpenteando por el paisaje al tiempo que divide los centros residenciales palestinos y se anexiona más tierra palestina. Una sentencia de 2004 del Tribunal Internacional de Justicia estipuló que el muro del apartheid es ilegal. Aunque la decisión no es vinculante, concluía que el muro violaba el derecho internacional y pedía que fuera desmantelado.13

Como viene siendo costumbre por parte de Israel, la sentencia se ignoró y casi se ha terminado de construir el muro, que tiene unos 60 metros de ancho y consta de una serie de elementos entre los que se incluyen el muro de hormigón, vallas electrónicas con vías asfaltadas, vallas de alambre de espino, zanjas que lo flanquean a ambos lados y tecnología de vigilancia. El muro también consta de 84 checkpoints y puertas, que en algunos casos cuentan con una presencia constante de personal de seguridad militar y privado, la mayoría del cual trabaja para satisfacer los intereses políticos y económicos israelíes. Este dispositivo limita gravemente la libertad de circulación de las personas palestinas y restringe la entrada y salida de productos del territorio palestino de modo que tanto estas personas como su economía están cautivas de la agenda geopolítica y del beneficio económico de Israel.14 Además de la expropiación de tierra y de recursos naturales, ha provocado un estado perpetuo de des-desarrollo palestino.15

En muchos casos Israel ha construido un muro de hormigón de ocho metros de altura alrededor de centros urbanos, como Tulkarem, Jerusalén, Qalqilya y Belén. Qalqilya, por ejemplo, está totalmente encerrada por el muro. La única manera de entrar y salir de la ciudad es a través de un solo chekpoint, lo que provoca directamente un aumento del paro que obliga a aproximadamente el 10 % de la personas que residen en la ciudad a abandonarla para buscar en otra parte un medio de subsistencia.16

Aunque Israel afirma que el muro tiene una función de “seguridad”, de hecho refuerza sus políticas expansionistas. Va serpenteando por toda Cisjordania y Jerusalén Oriental para rodear deliberadamente las colonias israelíes al tiempo que expropia para su desarrollo tierra agrícola palestina ocupada.17 Cuando se termine de construir habrá ocupado hasta un 9.4 % del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental.18

El muro separa de sus tierras a las personas que viven en unas 150 comunidades palestinas puesto que deja a las comunidades a un lado del muro y sus tierras al otro, de modo que Israel impide a miles de personas palestinas el libre acceso a sus tierras y cultivarlas, que es una fuente de ingresos fundamental.19 Para poder acceder a estas tierras situadas entre la Línea Verde y el muro en una zona conocida como la “Zona de Seguridad” las personas palestinas tienen que solicitar un permiso especial, de forma similar al régimen de permisos de la época del gobierno militar que duró hasta 1966. Al igual que otros permisos que las personas palestinas necesitan para viajar, los permisos para la “Zona de Seguridad” solo se conceden después de ser aprobados por la seguridad interna israelí y están sujetos a medidas discriminatorias, arbitrarias y burocráticas. A menudo se deniega a las y los agricultores palestinos los permisos, de modo que no pueden acceder a sus tierras y pierden una fuente de ingresos fundamental.

Durante la temporada de recolección de aceitunas en 2017 se rechazaron o seguían sin resolver al final de la temporada más de 10.700 solicitudes de agricultores para acceder a sus tierras situadas en la “Zona de Seguridad”. Cuando se logra obtener el permiso el acceso irregular a las tierras y la prohibición de utilizar maquinaria pesada reducen la productividad de la tierra y provocan una pérdida de ganancias.20

En el caso de Jerusalén Oriental, unos 140.000 jerosolimitanos están aislados físicamente de la ciudad.21 Para poder acceder a Jerusalén, a sus puestos de trabajo y a los servicios tiene que soportar la terrible experiencia diaria de pasar por los checkpoint. La Jerusalén ocupada está ahora completamente aislada de las ciudades y aldeas palestinas vecinas, lo que tiene unas graves consecuencias para los vínculos familiares y la actividad económica.

El muro también divide la Cisjordania ocupada y rompe la continuidad entre los centros urbanos palestinos. El dividir las comunidades palestinas en pequeños bantustanes sigue la vieja táctica de “divide y vencerás” que debilita el organismo político palestino social, política y económicamente.

Centros de resistencia

Los muros de agresión se han convertido en un símbolo físico del gobierno de asentamiento colonial de Israel imperante desde hace décadas y se han convertido en centros de resistencia. Desde finales de marzo de 2018 la población de Gaza se manifiesta cada viernes muy cerca del muro bajo la consigna de Derecho al Retorno. En determinados momentos jubilosamente documentados algunas personas han logrado traspasar los muros. La respuesta de Israel ha sido mortífera: desde que empezaron las protestas los francotiradores israelíes han matado a tiros a más de 200 personas palestinas, incluidos personal sanitario y periodistas.22 Para estas personas la lucha contra el muro es una lucha por el retorno a sus hogares y a su tierra.

En Cisjordania las protestas frente al muro cerca de los pueblos de Nili’n y Bili’n los han convertido en lugares donde durante muchos año se han celebrado manifestaciones populares semanales. Muchas personas han muerto o resultado heridas al ejercer su derecho a su tierra.23 Las y los palestinos también han arrancado directamente partes del muro y saltado por encima de él en actos de rechazo directo de la política israelí de fragmentación y control geográficos.

Especulación y comercialización

La prolongada ocupación ha sido el motor de una industria de defensa prolífica y muy rentable para Israel y las empresas israelíes. Para estas últimas la relación simbiótica y mutuamente beneficiosa entre el capital privado por una parte y el aparato militar israelí por otra es enormemente rentable, y supone una oportunidad para probar sus tecnologías y comercializarlas a clientes de todo el mundo. Esta asociación proporciona la base de la infraestructura de ocupación de Israel.

En un momento caracterizado por un fascismo cada vez mayor y por la llamada “guerra contra el terrorismo interno” y las racistas políticas contra las personas refugiadas las empresas israelíes se han posicionado como líderes en el desarrollo de soluciones para la policía urbana, la vigilancia y el control de fronteras. Los muros de Israel son un ejemplo perfecto de ello. Las empresas militares de Israel más importantes, Elbit Systems y Magal Security Systems, son los principales contratistas utilizados por el ejército israelí, de modo que se les han adjudicado contratos por valor de millones de dólares para la construcción del muro y la instalación de vallas de detección electrónica y sistemas de vigilancia de tecnología punta. Elbit desarrolló un sistema de detección de túneles que se instaló como parte de la red de tecnologías utilizadas para mantener a las personas palestinas asediadas en Gaza.24 En su ansia por obtener más beneficios Elbit ha instado al gobierno israelí a que le autorice a exportar esta tecnología, actualmente secreto de Estado. La tecnología de sensores Magal está instalada en la “valla inteligente” de 5-8 metros de altura a lo largo de la frontera de Israel con Egipto, construida para impedir la entrada de personas emigrantes africanas.25

Instituciones y gobiernos de todo el mundo contratan a ambas empresas precisamente por su implicación en la ocupación israelí, que permite que esta tecnología se “pruebe” antes de su uso. Así, la tecnología de Magal se utiliza, por ejemplo, en las fronteras de India con Cachemira y Paquistán.26 La tecnología de Elbit se emplea en las mortíferas fronteras de la Fortaleza Europa para controlar y disuadir a las personas que buscan refugio en Europa por razones económicas, políticas o humanitarias.27

Ambas empresas tratan de obtener el contrato del gobierno estadounidense para construir el mortífero muro en la frontera entre Estados Unidos y México.28 En la licitación del contrato el director general de Magal, Saar Koursh, se jactó de que su empresa había participado en el funcionamiento del muro conocido como Muro del Apartheid, así como en el del situado entre Egipto e Israel, y afirmó: “Si se toma el ejemplo israelí, se trata en su mayor parte de una valla, con un muro en zonas urbanas como Jerusalén Oriental […]. La solución fronteriza que Israel ha desplegado con Egipto es definitivamente un modelo que tiene mucho éxito. […] Los sensores de Magal en la valla inteligente de 5 a 8 metros de altura a lo largo de la frontera de Israel con Egipto han logrado que se reduzca la cantidad de personas inmigrantes africanas que llegan a Israel, puesto que sólo 11 personas lograron traspasar la valla en 2016”.29

En 2019 se concedió a Elbit Systems un contrato por valor de 26 millones de dólares. La empresa subsidiaria de Elbit Systems, Elbit Systems of America (ESA), realizará el trabajo. ESA instalará un sistema de Torres Fijas Integradas (IFT, por sus siglas en inglés) en el Zona de Responsabilidad de Casa Grande de la Patrulla Fronteriza Estadounidense en Arizona. Hasta la fecha Elbit Systems of America ha obtenido varios contratos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos para instalar sistemas IFT en un total de unas 200 millas de la frontera entre Arizona y México.30

En un mundo cada vez más violento enormes cantidades de personas emprenden un viaje exhaustivo y a menudo mortal en busca de una vida mejor para ellas y sus familias por razones económicas, políticas y medioambientales. Para las empresas israelíes ha demostrado ser un terreno fértil para generar beneficios y exportar sus tecnologías de represión. Esto materializa más que nunca la relación entre capital y opresión, así como la necesidad de unirse en la lucha y en la solidaridad para desmantelar los muros en todo el mundo.


1 Illan Pappe Illan The Ethnic Cleansing of Palestine, (Oxford: One World Oxford, 2006). [En castellano, La limpieza étnica de Palestina, Barcelona, Crítica, 2008].

2 La Línea Verde es la línea de demarcación establecida por el armisticio de 1949 que separa a Israel de los países árabes. Más allá de la Línea Verde se encuentran Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental.

3 Los Acuerdos Oslo, firmados en 1993, codificaron la subordinación palestina al sistema israelí, de modo que se mantuvo el status quo. Aunque los Acuerdos de Oslo se concibieron como una regulación temporal en un periodo de cinco años, a día de hoy todavía son vinculantes.

4 Sira Assi, “Just Ask Israel”, Jacobine Magazine, 2019.

5 Meron Rapoport, “Thanks to Gaza Protest, Israel has a new crop of ‘battle tested’ Weapons for Sale”, +972 Magazine, 2 July 2018.

6 Nizar Ayoub and Aaron Southlea, “Israel’s Occupation of the Golan Heights is Illegal and Dangerous”, Foreign Policy, 5 February 2019.

7 Marwan Darwish and Patricia Sellick, “Everyday Resistance among Palestinians Living in Israel 1948-1966,” Journal of Political Power, 2017:10.

8 Yotam Berger, “Declassified: Israel Made Sure Arabs Couldn’t Return to their Villages“, Haaretz News, 27 de mayo de 2019.

9 Who Profits, “In Deep Water: More Walls to Strangle Gaza“, diciembre de 2018.

10 Ibid.

11 United Nations Office of Humanitarian Coordination, Humanitarian situation in the Gaza Strip Fast facts – OCHA factsheet, 2019.

12 Who Profits, “In Deep Water: More Walls to Strangle Gaza“, diciembre de 2018.

13 UN News, International Court of Justice Finds Israeli Barrier in Palestinian Territory is Illegal, 9 de julio de 2004.

14 B’Tselem – The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories, “The Separation Barrier,” 11 November 2017.

15 Sara Roy, “De-development Re-Visited: Palestinian Economy and Society Since Oslo,” Journal of Palestine Studies, 1999:28.

16 Hanieh, Adam, “Lineages of Revolt, Issues of Contemporary Capitalism in the Middle East” (Chicago: Haymarket Books, 2013)

17 Gadi Algazi, “Offshore Zionism,” New Left Review, 2006:40.

18 Hamoked, The Permit Regime: Human Rights violations in West Bank Areas Known as the “Seam Zone, marzo de 2013.

19 B’Tselem – The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories, The Separation Barrier, 11 de noviembre de 2017.

20 UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, “Infestation Expected to Affect Olive Harvest in the West Bank,” 11 de septiembre de 2018

21 B’Tselem – The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories, The Separation Barrier, 11 de noviembre de 2017.

22 Reuters, Israeli Troops Kill Gaza Teens During Border Protests: Medics, septiembre de 2019.

23 Nigel Wilson, “Eleven Years of Protesting Israel’s Occupation,” Aljazeera.

24 Who Profits, “Elbit Systems Profile,” 5 May 2018.

25 Véase “Elbit Systems and Magal Security System’s profiles”, whoprofits.org

26 Dan Arkin, “Magal System Representative visit India for the Launch of the Smart Border Project“, Israel Defence News (en hebreo), 16 de agosto de 2017.

27 Middle East Monitor, “Israel Defense Company Wins Major Contract to Monitor Europe’s Coasts”, 1 de noviembre de 2018.

28 Brittany Anderson, “Interview With Gabriel Schivone: U.S. Borderlands, Israel’s Latest Surveillance Technology Laboratory,” Journal of Palestine Studies, 2008.

29 Anna Ahronhem, Israeli Security Firm: Smart Fence `Best Option` for US-Mexico Border,” The Jerusalem Post, 29 de enero de 2017.

30 Elbit Comunicado Prensa. Elbit Systems U.S. Subsidiary Awarded Additional $26 Million Contract to Provide Integrated Fixed Towers System in Arizona, junio de 2019.